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¿Soy un Padre-Madre tóxico?

Scared boy with his parents shouting through megaphonesUn padre tóxico, tiene una naturaleza, egoísta y narcisista, al pensar sólo en ellos, padecen severamente los logros de sus hijos, los envidian y su manera de humillarlos puede ser tan cruel que el chico verdaderamente vive con el enemigo.

Ser padres es un evento que nos hace compartir la divinidad con algo más grande que nosotros, sin embargo, nuestra naturaleza humana se filtra a la hora de desempeñarnos como tales y nuestros comportamientos pueden causar mucho daño a nuestros hijos y nietos.

¿Qué hace que un padre-madre sea tóxico? La psicóloga estadounidense Susan Forward los describe en su libro Padres que odian, como aquellos padres que por diferentes razones, desde la infancia hasta la adultez, causan sufrimiento a sus hijos a través de la manipulación, el maltrato y las demandas. Las consecuencias para los niños de esta clase de padres son letales: baja autoestima, inseguridad, sumisión, inestabilidad emocional, características que se exacerban al llegar a adultos y son determinantes para mantener un comportamiento enfermo con todas sus relaciones, sobre todo las más cercanas, y por tanto, lo lleva a convertirse en una persona infeliz.  Un padre tóxico tiene una naturaleza egoísta y narcisista al pensar sólo en ellos, padecen severamente los logros de sus hijos, los envidian y su manera de humillarlos puede ser tan cruel que el chico verdaderamente vive con el enemigo, causando en el corazón del pequeño grandes contradicciones: por un lado pretende amar a sus padres y serles fiel, pero por el otro se empieza a sentir “culpable” por no ser amado por sus progenitores pensando que en él o ella debe haber algo muy malo para no merecer el amor de papá y mamá.

Los padres de este tipo hacen creer a sus hijos que sus sentimientos no son importantes y muchos niños llegan a sentirse invisibles, como si no existieran.

Características de una padre tóxico

Son los papás que les hacen creer a sus hijos que sin ellos no son nadie, criticando cada paso que dan e invalidando cada determinación que elijan. Jamás muestran apoyo, al contrario, se afanan por que el hijo haga exactamente lo que ellos piden mostrándose como verdaderos amos de la manipulación. A través de sus demandas desmedidas de atención existe maltrato psicológico, físico emocional, pues son capaces de elegir las cosas vitales de sus hijos, como la profesión, amigos y la pareja. No toleran la felicidad de sus hijos. Nada los va a complacer nunca.

Un padre-madre tóxico ‘se apropia’ de su hijo hasta estrangular la última gota de su vida, pretendiendo que haga exactamente lo que el deseé sin permitirle diferenciarse de él y convertirse en un ser independiente y feliz; además le hace desarrollar tales sentimientos de culpa a través del chantaje que su existencia se reduce a ser un apéndice de sus padres hasta agotar su existencia.

Hay padres-madres tan tóxicos que sus hijos envejecen y mueren antes que ellos, los convierten en sus cuidadores y en sus receptores de quejas, malos modos y chantajes constantes.

Detecta los síntomas

  1. Le recrimino una y otra vez todo lo que ha hecho mal en su vida como si fuera un fracasado, en lugar de convertir esa experiencia en un aprendizaje valioso al reconocer que el error es la mejor manera que los seres humanos tenemos para aprender.
  2. Soy histérico, haga un dramón por todo lo que pasa con él, acusándole severamente por cómo me hace sufrir.
  3. No fomento el dialogo, por el contrario, hago monólogos moralistas, siempre por supuesto desde mi punto de vista, jamás permito que se me contradiga y estoy plenamente convencido de que lo hago por su bien.
  4. Le resto su fuerza al tratarlo como un inútil, bueno para nada, torpe y estúpido, incapaz de hacer algo bien y también estoy convencido de que lo estoy “educando” para que aprenda.
  5. Lo amenazo constantemente, cada cosa que hace es rechazada por mí absolutamente.
  6. Todo lo que sucede en la vida de mi hijo me afecta, no tolero sus éxitos, su felicidad, siempre le digo frases como: “mira lo que me haces”, “sin mi eres un fracaso”, “me vas a matar”, “ya no eres mi hijo”, “no te tolero”, etc.
  7. Constantemente me elaboro e imagino enfermedades, achaques, angustias, para que mis hijos estén a mi lado y no me abandonen.
  8. No comparto la idea de que ellos son fuertes, capaces e inteligentes para poder tomar decisiones importantes en su vida…

Si tan solo contestaste a una de estas aseveraciones como cierta, lamento decirte que eres un padre- madre tóxico, o más bien, lo lamento por tu hijo. Pero nunca es tarde para corregir nuestro rumbo y crear un ambiente mucho más saludable y feliz en nuestras familias. Toma cartas en el asunto, reflexiona y cambia. Todos necesitamos de una asesoría y un guía en un momento de nuestras vidas, puede ser un maestro, un terapeuta, asistir a un taller para mejorar las relaciones padre-hijo, en fin. Nunca es tarde para rescatar la relación con tus hijos, sin importar la edad que tengas.

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